Hablar con la Verdad.

A lo largo de mi corta vida he aprendido mucho acerca de decir la verdad y de las consecuencias de hablar con mentiras.

Hablar con la verdad llega a desarmar cualquier acción que pudiera haber sido violentamente negativa, de haber sido confrontada con una mentira.

Hay cosas buenas y hay cosas malas. Lo bueno no puede ser malo y lo malo no puede ser bueno. La verdad es buena. Puede crear conflictos pero al final los resultados son positivos.

La mentira es mala. No importa como se le quiera disfrazar. Por citar algunos ejemplos: la tipica "mentira piadosa" utilizada para "tratar" de no herir los sentimientos de alguien. La "mentira justa", es la que nos decimos cuando queremos hacer algo que sabemos que esta mal sin sentirnos culpables. Pero, ¿que tiene de justo una mentira? No se puede culpar a otra persona por nuestras acciónes pero si podemos lastimarle. Es una "mentira chiquita". Una mentira, por mas chiquita que sea, puede llegar a causar daños sentimentales y de confianza tan grandes y nos puede llegar a hacer perder lo mucho o poco que hemos logrado que, mas valia no haber mentido.

Parece mentira que una mentira sea tan mala. Parece mentira que se pueda vivir sin mentiras. Seria mentira decir que nunca he mentido.

Ahora que ya se mas sobre las circunstancias de hablar con la verdad, trato de practicarlo lo mas posible y he descubierto lo grande y positivo que es hacerlo.

Hubo una persona que queria entablar una conversación conmigo para aclarar sobre los problemas que nos llevaron a distanciarnos. Acostumbrado a escuchar y decir mentiras, esperaba que esta persona trataria de manipular "su verdad" con mas mentiras y entonces yo le podria decir "mi verdad (o mejor dicho, mi mentira)" aunque fuera en mi contra y sin reprocharle sus mentiras. Solo le reprocharia en caso extremo de que se me llegara a reprochar algo, aun, despues de haber dicho la verdad. Sabia que de ser asi, al final, yo saldria victorioso de tal conversación.

No fue asi. Al principio trato de evadir la verdad. Pero sin yo motivarle, decidio que me diria la verdad. Me dejo totalmente desarmado. El coraje que pude haber sentido se desvanecio. Me quede sin mucho que decir pero me motivo a revelar mi mentira. Despues de su confesión ya no me quedo mucho por pensar. Solo puedo decir que me siento muy bien de que hayamos llegado al final de la conversación de una manera tan pacifica, aunque yo no haya salido tan "victorioso" como lo habia pensado.

Debo confesar que aunque me siento confundido, pues, las ganas que tenia de reprocharle desaparecieron casi repentina y completamente, le agradezco que haya tenido el valor de revelarme sus mentiras y hablar con la verdad.

Una prueba mas de que la verdad lleva a conclusiones positivas.

Sol.

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