Tuve dos hijos...
Al iniciar una relación con una mujer a la que solo puedo describir como: hermosa, tuve la dicha de recibir dos hijos.
Una adorable niña de apenas cuatro añitos de edad (a la cual, llamare Estrellita) y un pequeño querubin de casi dos añitos de edad (al que llamare... enano. Es de cariño).
Desde un principio, Estrellita, acepto mi presencia en su vida y aunque es una traviesa que me hacia crecer el pelo de mi calvicie para luego convertirlo en canas verdes, me sabia ganar con su tipico "papi, te quiero de aqui hasta el cielo" y sus abrazos tan fuertes como un rayo de sol en medio de una noche fria.
El enano, todo lo contrario a Estrellita, no se adapto a mi tan facilmente. Fueron dias, si no es que semanas, de compartir tiempo juntos, el que tomo para aceptarme en su vida. En un par de ocasiónes lo cuide y me toco cambiarle los pañales (nada facil, debo admitir), durmio en mis brazos y jugámos. Desde entonces creo que fui la figura paterna que el no conocia. Corria hacia mi para que lo cargara y me abrazaba con cariño. Me robo el corazón.
Cuando su mamá decidio que lo nuestro termino, me aplasto el corazón el hecho de que no nada mas terminaba lo nuestra relación. Tambien terminaba mi relación con los niños. Puesto que yo no soy su papá biologico, mi derecho de verlos no existe.
Me pregunto si ellos se acuerdan de mi y si me extrañan como los extraño yo. Aunque no fue decisión mia de dejarlos, me siento mal, hasta cierto punto, de abandonarlos. Quiza sea una tonteria de mi parte y quiza ya ni se acuerdan de mi. Solo espero que mi ausencia, despues de haber estado en sus vidas, no les afecte negativamente.
Ella, mi ex, es una mujer bella. Solo le puedo desear lo mejor de todo. En el corto tiempo de nuestra relación me dio una de las mejores experiencias de mi vida y la quiero como no tiene idea.
Me gustaria regresar con ella. Dios, en cambio, parece tener otros planes para mi y no me queda mas que hacer, con todo el placer de mi corazón, su voluntad.
Al estar con ella, muchos de mis sueños se convirtieron en realidad. Tener una familia. Una mujer hermosa y dos hijos (niño y niña) maravillosos. Quiza Dios me lo concedio para que no me quedara con las ganas de experimentar ese placer antes de cumplir con mi verdadera misión. ¿A que me refiero con "mi verdadera misión"? Ni yo mismo lo se.
Lo digo porque han ocurrido una serie de eventos totalmente extraños que no sabria describir pero que han afectado de manera positiva a mi vida. Sí, quisiera volver con ella y he estado haciendo cambios en mi carrera que me acercan a lo que habia planeado con ella. Esos eran mis planes. Pero por lo visto, mis planes se veran postergados hasta nuevo aviso.
¿Cuando lo sabre? Nuevamente, no lo se. Pero sera muy pronto. Posiblemente, tan pronto como a mediados de Diciembre. Pero, mientras eso se realiza, seguire con mis planes trazados para realizar una transición en mi carrera en un futuro muy cercano.
Me gustaria volver a ver a ella y a los niños y abrazarlos. Me gustaria besar sus labios, su boca. Quisiera volver escuchar a mis niños decir, "papi, te quiero mucho", aunque yo sepa que no soy su verdadero papá.
Solo Dios, en general, sabe lo que tiene guardado para mi.
Una adorable niña de apenas cuatro añitos de edad (a la cual, llamare Estrellita) y un pequeño querubin de casi dos añitos de edad (al que llamare... enano. Es de cariño).
Desde un principio, Estrellita, acepto mi presencia en su vida y aunque es una traviesa que me hacia crecer el pelo de mi calvicie para luego convertirlo en canas verdes, me sabia ganar con su tipico "papi, te quiero de aqui hasta el cielo" y sus abrazos tan fuertes como un rayo de sol en medio de una noche fria.
El enano, todo lo contrario a Estrellita, no se adapto a mi tan facilmente. Fueron dias, si no es que semanas, de compartir tiempo juntos, el que tomo para aceptarme en su vida. En un par de ocasiónes lo cuide y me toco cambiarle los pañales (nada facil, debo admitir), durmio en mis brazos y jugámos. Desde entonces creo que fui la figura paterna que el no conocia. Corria hacia mi para que lo cargara y me abrazaba con cariño. Me robo el corazón.
Cuando su mamá decidio que lo nuestro termino, me aplasto el corazón el hecho de que no nada mas terminaba lo nuestra relación. Tambien terminaba mi relación con los niños. Puesto que yo no soy su papá biologico, mi derecho de verlos no existe.
Me pregunto si ellos se acuerdan de mi y si me extrañan como los extraño yo. Aunque no fue decisión mia de dejarlos, me siento mal, hasta cierto punto, de abandonarlos. Quiza sea una tonteria de mi parte y quiza ya ni se acuerdan de mi. Solo espero que mi ausencia, despues de haber estado en sus vidas, no les afecte negativamente.
Ella, mi ex, es una mujer bella. Solo le puedo desear lo mejor de todo. En el corto tiempo de nuestra relación me dio una de las mejores experiencias de mi vida y la quiero como no tiene idea.
Me gustaria regresar con ella. Dios, en cambio, parece tener otros planes para mi y no me queda mas que hacer, con todo el placer de mi corazón, su voluntad.
Al estar con ella, muchos de mis sueños se convirtieron en realidad. Tener una familia. Una mujer hermosa y dos hijos (niño y niña) maravillosos. Quiza Dios me lo concedio para que no me quedara con las ganas de experimentar ese placer antes de cumplir con mi verdadera misión. ¿A que me refiero con "mi verdadera misión"? Ni yo mismo lo se.
Lo digo porque han ocurrido una serie de eventos totalmente extraños que no sabria describir pero que han afectado de manera positiva a mi vida. Sí, quisiera volver con ella y he estado haciendo cambios en mi carrera que me acercan a lo que habia planeado con ella. Esos eran mis planes. Pero por lo visto, mis planes se veran postergados hasta nuevo aviso.
¿Cuando lo sabre? Nuevamente, no lo se. Pero sera muy pronto. Posiblemente, tan pronto como a mediados de Diciembre. Pero, mientras eso se realiza, seguire con mis planes trazados para realizar una transición en mi carrera en un futuro muy cercano.
Me gustaria volver a ver a ella y a los niños y abrazarlos. Me gustaria besar sus labios, su boca. Quisiera volver escuchar a mis niños decir, "papi, te quiero mucho", aunque yo sepa que no soy su verdadero papá.
Solo Dios, en general, sabe lo que tiene guardado para mi.
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